Ya he escrito sobre la confluencia entre política y publicidad, en el doble sentido de que la política usa la publicidad para sus fines y de que la publicidad usa la política para sus fines.
Obviamente contextos, funciones, estilos, etc. son diferentes. Digamos que en general la publicidad usa la política para vender más, pero haciéndolo banaliza a la política, como del resto lo hace con todo lo que emplea, como el amor, el sexo, el deseo, la felicidad, etc.
En este sentido se ha hablado de la capacitad de la publicidad por fagocitar a los demás discursos: la publicidád omnívora y caníbal.
No sé si os habéis dado cuenta que la última publicidad de Movistar, por ejemplo, usa descaradamente a las "asambleas" del movimiento del 15M para publicitar sus productos.
Se mete en escena una serie de asambleas en contextos físicos que pueden parecer como espacios ocupados (okupados), donde los participantes -diferentes personas/personajes de diferentes edades y procedencias sociales (jóvenes, ancianos, amas de casa, empresarios)- hablan libremente por alzada de manos. El objeto de las asambleas son los derechos: una clase especial de derechos, como el de poder enviar mensajes baratos, de disponer de una ADSL o que los contratos y las tarjetas tengan todos los mismos beneficios, etc.
Lo mismo ha hecho Ikea con el eslogan "tengo derecho a mi fiesta", aunque Ikea ya tiene un largo historial de uso de la política en la publicidad, como con el eslogan "viva la república independiente de mi casa", un eslogan especialmente impactante en un país como España donde desde hace algunos siglos se enfrentan republicanos y monárquicos.
Lo mismo ha hecho Bankia, la antigua Bancaja+CajaMadrid+etc. con su eslogan "hazte bankero". En este caso se emplea el tipo de escritura politizada de los grupos anarquistas o radicales, unos grupos que definen a los banqueros como "bankeros" en forma despectiva. El uso por parte de Bankia de la <k> en una palabra como <bankero> es un empleo de una categoría política en un discurso publicitario.

Exactamente como en los altros casos, los anuncios banalizan las categorías, los signos y los mensajes políticos, incluso aquellos mensajes de grupos que se sitúan fuera de las categorías políticas habituales, como ocurre con los grupos autoorganizados.
Este comportamiento del sistema, esta capacidad suya de fagocitar y metabolizar incluso mensajes contrarios o opuestos, para así neutralizarlos, permite al sistema ser lo bastante flexible como para perpetuarse sin fin.
Este comportamiento del sistema, esta capacidad suya de fagocitar y metabolizar incluso mensajes contrarios o opuestos, para así neutralizarlos, permite al sistema ser lo bastante flexible como para perpetuarse sin fin.
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